El futuro llegó, hace rato

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    Cae la tarde en el Club Obras Sanitarias y los buzos rojos, remeras y pantalones cortos comienzan a llenar de vida al club. Chicos desde 3 hasta 11 años llegan para entrenar y verse con sus amigos de fútbol. Este es el escenario que se puede ver en la Escuela de Futsal de la Gloria Sanjuanina por segundo año consecutivo, y en el que los chicos “aprenden jugando”, según aseguran los encargados de la escuelita.  

    Elio Baigorrí, Santiago Zapata, Érica Félix, Guadalupe Cuello y Amir Chain, son quienes están al frente de este proyecto que comenzó en abril de 2017. “Tratamos de aprovechar el auge y las buenas campañas que se realizaron en 2016 de los dos equipos de futsal de primera, tanto el masculino como el femenino. Ambos fueron protagonistas y jugaron instancias finales. Es por eso que Elio me llamó para colaborar y ordenar la escuelita de futsal. Si bien años anteriores en el club Enfermera Medina se abrió una escuelita de fútbol, nunca fue específicamente de futsal”, recuerda Santiago Zapata, uno de los coordinadores de la escuela.

    Actualmente, alrededor de 40 chicos son los que asisten y pagan una cuota que va destinada para el alquiler del predio de Obras y para comprar elementos de entrenamiento. Los “minigloria” como les llaman a los chicos, se dividen en dos categorías: los menores de entre 3 y 6 años, que son entrenados por la profe Guadalupe y los más grandes desde 7 y entre 11 años, entrenados por la profe Érica, ambas estudiantes del Profesorado de Educación Física y jugadoras del plantel de futsal femenino.

    “A la hora de elegir quiénes iban a hacerse cargo de los chicos, no se tuvo que pensar demasiado. Conocemos bien a las chicas y sabemos qué tipo de gente eran como para ponerlas al frente y al cuidado de los chicos. Además conocen bien lo que es La Gloria y a la hora de transmitirle los valores que se pregonan en el Club, todo iba a ser más fácil, así que en ese sentido no tuvimos mucho que pensar”, asegura Santiago, jugador y referente de La Gloria Junior.

    Si bien, en un principio Elio y Santiago, ambos coordinadores, fueron a buscar a las chicas para que fueran las entrenadoras, Guada y Érica no saltearon pasos. Presentaron un proyecto, que en principio tenían pensado para formar las inferiores de futsal femenino, para expresar bien las ideas que iban a trabajar durante el año y se llegó a un acuerdo. “Además de todos los chicos que vienen, tenemos la idea de que se sumen nenas. El año pasado comenzaron 2, una abandonó y otra siguió hasta diciembre. Actualmente esperamos que se vuelvan a sumar”, comenta la profe Guadalupe, quien es la encargada de los menores. “Hay veces que al ser tan chicos, les cuesta prestar atención o solo quieren jugar. A algunos los tengo que interpretar, porque todavía les cuesta hablar”, cuenta entre risas.

    Comenzar de cero, era todo un reto. Conseguir un lugar, materiales y camisetas, era difícil para un proyecto con el cual no se contaba con demasiados recursos económicos. Es por eso que desde el principio se contó con el apoyo de la dirigencia anterior y donaciones de socios del Club. “Nunca nos sentimos solos para llevar adelante esto”, contó Santiago. “Tanto la dirigencia anterior, encabezada por Mauricio Vacca, como la actual, están pendientes de las necesidades que tenemos. Muchos de los chicos que vienen, son hijos o parientes de gente de La Gloria, así que tratamos de darle todo lo que necesitan”, agregó.

    Los resultados en el fútbol, son todo un tema en la sociedad actual. Es por eso que en el proyecto que presentaron las profesoras, algo llamó la atención en el mismo. Ganar o competir, tal vez no era lo primordial. “Siempre priorizamos formar a los chicos como personas y después como jugadores”, apuntó Guada. “Si bien a nadie le gusta perder, tenemos la idea de que crezcan como grupo, de ayudar al compañero y respetar a los rivales, eso es en lo que más hincapié se hace”, agregó. En tanto, la profesora Érica, apuntó al “estar”. “Personalmente creo que a esta edad las categorías deberían ser participativas, nada más. Por suerte en esta escuela se trabajó con los padres desde un principio y obtuvimos una buena respuesta. Los padres solo vienen a acompañar, a alentar, a ver a sus hijos participar. No sentimos que haya presión de que los chicos tengan que ganar. Si bien a nadie le gusta perder, es feo para alguien que está aprendiendo a jugar y se le está inculcando valores, tenga que sufrir por una derrota o sentir presión por conseguir un buen resultado. Yo por eso creo que es anecdótico el marcador, más adelante habrá tiempo para competir”, sintetiza.

    El clima de equipo es algo que se nota en el aire. Termina el entrenamiento y tanto los coordinadores, como las profesoras ayudan en la recolección de los materiales de entrenamiento. Ya sean los chalecos, conitos o pelotas, todos tienen un bolso o un compartimiento. Los padres se comprometen en lavar los juegos de camiseta y pantalones y los llevan a los partidos. Todos creen que es una forma de que a los chicos se les inculquen estos valores de solidaridad y compañerismo. Es así que el año pasado, los chicos participaron de distintos encuentros contra otras escuelitas, tanto de Capital, como de alrededores. En varios de esos partidos, los padres se organizaron por grupos de Whatsapp y se les preparó un tercer tiempo con facturas y refrescos, o en algunos casos, con desayunos, si se jugaba temprano, para chicos que venían de zonas alejadas. También se realizaron campañas para hacer donaciones de ropa, calzado y alimentos no perecederos para los chicos visitantes.

    También se trabajó en conjunto para la confección de los conjuntos de pantalones y buzos del club. Los chicos vendieron empanadas para financiárselos y los padres colaboraron. “Esa experiencia estuvo muy buena, porque los chicos colaboraron y entendieron que no todo viene de ‘arriba’, por así decirlo. Ellos trabajaron y así se ganaron su indumentaria”, expresó Guada.

    De un año para otro, algunos chicos crecieron, algunos pasaron a otras categorías y muchos se sumaron. Es el caso de la categoría sub 10, quienes este año debutaron en el torneo de la Liga Sanjuanina y representan al Club todos los fines de semana.

    Las ganas de crecer a futuro se hacen notar en los coordinadores y profes. Las ideas para seguir sumando chicos y materiales abundan. “El día de mañana, sea quien sea que esté al frente de la escuelita, seguramente va a tratar de inculcar los mismos valores que sembramos nosotros”, dice Santiago, quien no se sale del rol de dirigente y agregó que “este año se hizo mucho ruido para que gente exenta de La Gloria se enterara que hay una escuelita de futsal y así trajeran a sus hijos”. En cuanto a las profesoras, apuntaron a crecer en lo humano. “Si bien se nos ha sumado un profesor nuevo, Amir, lo ideal es que si seguimos creciendo, tengamos un profesor para cada edad y cada categoría”, anhelaron. “También esperamos que los chicos sigan agigantando su amistad y compañerismo. Es más, hace unos días, uno de los nenes organizó un asado en su casa e invitó a todos los chicos de la categoría sub 10 a su casa para compartir un ´tercer tiempo´”, contaron entre risas. “Ya se les va inculcando el tema del tercer tiempo y de compartir tiempo con sus amigos”, finalizaron.

    Se hace de noche en el club y los padres desfilan para retirar a sus hijos. Se va el último de los chicos y el staff de la escuelita da por finalizada la jornada hasta el próximo martes o jueves, donde los “minigloria” vuelven para jugar futsal, sin importar más resultados que el de ganar amistades.

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